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El contenido hecho con IA tendrá que ir etiquetado: qué cambia para ti desde agosto de 2026

· Equipo Consumidor Claro

Pantalla de ordenador mostrando una etiqueta de contenido generado por inteligencia artificial
Imagen: Pexels · Pexels License (https://www.pexels.com/license/)

El Reglamento Europeo de IA obliga a marcar el contenido generado con inteligencia artificial a partir del 2 de agosto de 2026, y España prepara su propia ley con multas de hasta 35 millones. Te explicamos qué vas a notar como lector y consumidor, y dónde está la letra pequeña.

Cada vez resulta más difícil saber si la foto que acabas de ver, el audio que escuchas o el texto de una reseña los ha hecho una persona o una máquina. Esa duda deja de ser cosa tuya dentro de poco: la ley va a obligar a que te lo digan.

El 2 de agosto de 2026 entran en vigor las obligaciones de transparencia del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial. Y España aprobó el 26 de mayo el proyecto de su propia ley, que llega más lejos en las sanciones. Esto es lo que vas a notar.

Qué tendrá que ir marcado

La regla europea es directa: el contenido generado o manipulado con inteligencia artificial debe identificarse como tal. Afecta a los cuatro formatos que consumes a diario.

Las imágenes y los vídeos llevarán una etiqueta visible, normalmente las letras “IA” en una esquina. En el vídeo, además, el aviso no puede desaparecer mientras se reproduce, para que nadie lo cuele en un descuido. El audio sintético tendrá que avisar de su origen. Y todo ello incorporará una marca técnica, invisible para ti pero legible por las máquinas, que permite a otros sistemas detectar que ese material es artificial.

La idea de fondo es sencilla. No se trata de prohibir la IA, sino de que no te la den por humana sin avisar.

Los deepfakes, en el punto de mira

El caso que más preocupa al legislador es el de los deepfakes: vídeos o audios que ponen a una persona a decir o hacer algo que nunca dijo ni hizo. A partir de agosto, quien publique ese tipo de material manipulado está obligado a declarar que es artificial.

La ley española añade músculo sancionador. Las infracciones muy graves pueden costar hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación anual de la empresa, y la vigilancia recae sobre la nueva agencia española de supervisión de la IA, la AESIA. No es una recomendación de buenas maneras: es una obligación con multa detrás.

La letra pequeña: el texto tiene una excepción

Aquí conviene afinar, porque circula la idea de que “todo lo escrito con IA llevará un sello”, y no es exactamente así.

El Reglamento europeo exime de etiquetar el texto cuando ha pasado por revisión o control editorial de una persona y alguien asume la responsabilidad de lo publicado. Dicho de otra forma: un artículo redactado con ayuda de IA pero revisado y firmado por una redacción no tiene por qué llevar el aviso, porque hay un humano que responde de lo que dice.

¿Por qué esta excepción? Porque el problema que persigue la ley no es la herramienta, sino el engaño y la falta de un responsable. Un texto del que responde un editor ya tiene a quién reclamar. Un deepfake anónimo, no.

Para ti, como lector, el matiz es importante: la ausencia de etiqueta en un texto no significa que no haya intervenido la IA, sino que hay alguien que firma y responde. Donde el aviso será obligatorio y visible es en imagen, vídeo y audio.

Qué puedes hacer con esto

La norma todavía está aterrizando, y durante meses convivirán contenidos etiquetados con otros que no lo están. Dos cosas prácticas mientras tanto.

Primera: desconfía de lo que apela demasiado a tus emociones sin fuente. Un vídeo de un famoso recomendando una inversión milagrosa o un audio “filtrado” perfecto son terreno fértil para los deepfakes que la ley quiere frenar. Si algo busca tu dinero apoyándose en una cara conocida, comprueba el origen antes de mover un euro.

Segunda: a partir de agosto de 2026, fíjate en la etiqueta. Si un anuncio, una reseña con foto o un vídeo promocional debería llevar el aviso “IA” y no lo lleva, esa falta de transparencia es en sí misma un indicio de a quién te enfrentas. Y cuando el contenido sin marcar se usa para venderte algo, entra de lleno en el terreno de la publicidad engañosa y de los patrones engañosos online, donde sí tienes derecho a reclamar.

La inteligencia artificial no va a desaparecer de tu pantalla. Lo que cambia es que, por fin, tendrá que presentarse.

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